Dirección General de Cultura y Educación
Premio a Experiencias pedagógicas:
Conferencia: Modelos para celebrar utopías.
Es siempre un hecho auspicioso reunirnos por celebraciones, celebraciones por un premio ganado. Premiar y celebrar parecen ser parte del ethos de la tarea pedagógica, a la que se suma, en este caso, la importancia de los homenajes. Porque en primer lugar los nombres de los premios que aquí se entregan remiten a homenajes a luchadores, luchadoras, intelectuales o simplemente maestros y maestras que hicieron la diferencia entre ser absorbidos por lo cotidiano y celebrar lo cotidiano en términos de trabajo, tarea, aprendizajes productivos y vivenciales para los y las estudiantes.
Pienso en el maestro Fuentealba, en Rosario Vera, Carlos Vergara, Raquel Camaño, Juana Manso, Mignone, el maestro Iglesias y en sus aportes incansables hacia la educación común. Ustedes saben que este término está siendo muy criticado últimamente, sin embargo a mí me gusta rescatarlo no porque piense que la educación es un asunto común, trivial, sino porque pienso que la educación común habla de lo común que tenemos entre las personas, lo que nos une e identifica como sustrato del derecho a las diferencias étnicas, de género, de generaciones, de religiones, cualquiera ellas. Lo común es lo comunitario, una condición de vida que cada vez es más complicado seguir.
Por lo tanto, cada una de estas experiencias pedagógicas que hoy destacamos son también espacios de construcción de conocimiento en la acción, en el aula, en la escuela, en la comunidad.
Creo que hay que rescatar esta mirada porque el conocimiento que producen las escuelas y los docentes es un tipo de conocimiento que los investigadores, los pedagogos queremos “atrapar” pero que muchas veces estamos dispuestos a reconocer.
Él nos marca dos dimensiones de la experiencia, una individual que refiere a las formas subjetivas, íntimas en que vivimos y significamos los hechos. La otra es colectiva, y refiere al hacer con los otros. Esto quiere decir que una experiencia tiene valor cuando impacta en nuestros conocimientos, nuestras prácticas, nuestras emociones pero también cuando estas se comparten con otros. Y también quiere decir que una misma experiencia tiene lecturas y apropiaciones singulares, personales, heterogéneas de la misma manera que impactan diferencialmente en lo colectivo.
Las experiencias que tuve oportunidad de leer, aquí premiadas, parecen cumplir con estas dimensiones:
· reconocerse en el hacer
· producir conocimiento al interior de la escuela y para las comunidades
· permitir formas originales de apropiación por parte de los sujetos
Seguramente mucho podrán revisarse, modificarse, mejorarse, pero si cumplen estas tres condiciones, y continúan en el tiempo y abren a nuevas experiencias, el camino ya está abierto.
- Movimientos sociales de trabajadores, desocupados y campesinos.
- Reclamos locales por vivienda, servicios, seguridad, educación.
- Visibilidad de las minorías: mujeres, homosexuales, pueblos originarios
- Luchas comunitarias: asambleas barriales, por ejemplo.
Son datos que hablan de la necesidad de la sociedad civil de organizarse (con mas o menos nivel de sistematización) colectivamente en torno a reclamos y necesidades particulares. Son formas de organización por fuera de las clásicas (partidos, sindicatos por ejemplo) formas que se arman y se rearman en función de situaciones particulares pero que acercan a las personas y las empodera para comprender y emprender acciones que impacten directamente en sus territorios materiales y simbólicos.
Alguien puede destacarse en la acción, pero si no hay compromiso colectivo, difícilmente habrá cambios sociales. Nos pueden resonar los nombres de Lopez, Fuentealba, Vera Peñaloza, pero más allá de sus actos particulares, ellos encontraron condiciones colectivas para trabajar como lo hicieron, para luchar como lo hicieron y en todo caso representan una manera de ver y entender la realidad. Algo similar podemos decir de estas experiencias que probablemente alguien piense cuanto se las ha puesto al hombro, pero también es cierto que seguramente encontraron acompañantes, cómplices, detractores, lo que fuere que los ayudó a compartir la experiencia, a llevarla adelante a hacerla colectiva. Y el premio es también una condición favorable para su reconocimiento. Este espacio de hecho es un espacio colectivo donde ustedes comparten, renuevan ideas, llevan puntos de vista, saben que están haciendo colectivamente “la educación” de la provincia.
Eso hacen estas experiencias.
Por eso me parece central aquí rescatar lo pedagógico en lo social, rescatar la necesidad del ensanchamiento del discurso de la pedagogía escolar hacia una pedagogía social que abra la escuela hacia lo que la escuela es en verdad: un espacio de socialización política de las nuevas generaciones.
Quiero compartir un concepto de Pedagogía Social para que podamos entender porque yo digo que estas experiencias hacen a una educación social:
es un discurso que opera sobre lo social como problema, allí donde las lógicas económicas y sociales han definido territorios de exclusión social con el fin de paliar, de transformar los efectos segregatorios en todos los sujetos (Núñez, 2001)
Son efectos de la educación social la inclusión social y cultural, para que todos los sujetos puedan resolver los desafíos de su momento histórico. La Pedagogía Social imagina nuevos escenarios educativos y culturales para todos los sujetos.
En este sentido, yo veo que estas experiencias –las de ustedes- marcan un modelo de acción:
- Para intervenir y accionar sobre la realidad
- Para enseñar y aprender imaginando nuevos modos de hacerlo
- Para incorporar nuevos contenidos o resignificar los dados de forma original
- Para pensar otros marcos institucionales débilmente regulados: las plazas, las propias escuelas, los clubes, los barrios
- Para pensar otras formas horizontales de valoración y circulación de los saberes que portan los sujetos.
Yo veo en estos trabajos un intento de DESCOLONIALIZAR lo definido tradicionalmente como pedagógico, otra mirada sobre las actividades, las afectividades, las memorias, las historias, los cuerpos, la alteridad.
Puedo leer en estas experiencias prácticas de encuentro y reconocimiento mutuo y con los otros.
Veo en estas experiencias nuevas formas de pensar la transmisión, de legar nuevos futuros a las generaciones más jóvenes, un interés renovado por la promoción cultural y ciudadana de los sujetos, acciones educativas que enlazan instituciones en redes.
Veo en estas experiencias un intento renovado por recuperar la educación común.
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